CABO DE GATA-NIJAR
Fauna
La comunidad de aves que a lo largo del ciclo anual utiliza, de modo estacional
o permanente, las Salinas de Cabo de Gata, constituye sin duda, el mayor atractivo
faunístico del Parque.
Entre las más de 80 especies de aves de reconocida presencia en este humedal,...
Avocetas,
Flamencos, Cigüeñuelas y
Chorlitejo patinegro son las mas visibles y con mayor frecuencia observables, lo que las
convierte en su mayor aliciente.
Esta zona resulta además el albergue idóneo para determinadas especies de crustáceos,
moluscos y peces como son el Caramoño, Berberecho..., Anguila, etc...
Frente a estas láminas de agua salobre, el resto del Parque aparece como un territorio
subdesértico, a primera vista vacío. No obstante, al penetrar con paciencia y respeto en
el silencio de sus "llanos" y dunas, ramblas y barrancos, espinares, palmitares,
espartales y pequeños manantiales, el subdesierto volcánico sorprende al observador con
decenas de formas vivas totalmente caracterís- ticas de la fauna propia de zonas
semiáridas mediterráneas.
Las aves vuelven a ser aquí el grupo mejor representado. Collalbas (negra y rubia),
Alcaravanes y Ortegas, Chotacabras pardo, dos notables iberonorteafricanismos como son
Camachuelo trompetero y Alondra de Dupont, y rapaces como el Águila perdicera o el Buho
real, resultan los elementos más significativos.
Reptiles, anfibios y mamíferos completan la relación de vertebrados usuarios
habituales del ámbito terrestre del Parque. Eslizón de tres dedos, Víbora hocicuda,
Culebra bastarda, Culebra de escalera,..., Galápago leproso,..., Erizo moruno,
Musarañita, Zorro, Comadreja, Tejón y Gineta se significan entre todos ellos, por
su singularidad en esta hábitat semiárido.
Colonias nidificantes de Gaviota patigualda encuentran albergue idóneo en las pequeñas
repisas de los imponentes acantilados del perfil litoral del Parque, acantilados que son
visitados
anualmente con regularidad por el Cormorán grande, Alcatraz, Halcón de Eleanor,
Cormorán moñudo, Pardelas, Aguila pescadora, etc...
Entre los invertebrados, moluscos e insectos, son los que de manera más visible manifiestan su presencia, siendo la densidad de las poblaciones -Caracol gitano- o la diversidad de especies -Insectos- y el interés particular de cada una de ellas (Biogeográfico: 2 Tenebriónidos -mariposas- endémicos asociados al azufaifar), factores determinantes de su importancia.
Flora y vegetación
Singularidad, fragilidad y diversidad son las características que mejor definen al conjunto de vegetales -más de 1000 especies- que de forma natural pueblan el Parque, haciendo de él un lugar de enorme interés florístico.
Palmito, Azufaifo, Cornical y Esparto son los vegetales más
significativos o diferenciales entre los que imprimen carácter al paisaje. Otros como el
Chumberillo del Lobo sobresalen por la
singularidad de sus adaptaciones -único vegetal presente de forma natural en el
contienente europeo, que ha desarrollado biotipo cactoide-. Algunos, encuentran en el
ámbito del Parque su único punto de presencia dentro del planeta, son sus joyas
botánicas, los endemismos locales: Aulaga Mora, Dragoncillo del Cabo, Clavelina del Cabo,
Zamarrilla del Cabo, Androcymbium europaeum, etc...
El escaso porte -10 a 70 cm.- y la efímera vida media anual -inferior a dos meses en ocasiones- de la mayor parte de los vegetales que aquí se desarrollan, dificulta en exceso su observación y la adecuada diferenciación de cada uno de ellos, determinando una valoración inadecuada o confusa del formidable patrimonio genético que este espacio natural encierra.
La observación atenta de este peculiar paisaje, permite dife renciar al menos, seis de las agrupaciones vegetales que a manera de mosaico tapizan la superficie del Parque.
Los espinares de Azufaifo cubren los inhóspitos arenales del extremo inferior
en tanto que los de Cornical tapizan las laderas litorales. Bosquetes de Palmas o Palmito
- única palmera autóctona en el continente europeo- ocupan las umbrías y puntos
favorecidos de las solanas en los relieves serranos.
Densas agrupaciones de Esparto, Romero, Albaida..., y Tomillo rellenan huecos entre los
bosquetes de Palmito y cubren las llanuras, rellanas y suaves lomas de las áreas
interiores del Parque.
Bosquetes de Tarajes y Adelfas, junto a algunas densas formaciones de Cañaveras y Espadañas, dan forma a pequeñas galerías lineares que ponen la nota de color en las margenes de los secos cauces de ramblas y barrancos.
Comunidades de plantas muy especializadas aparecen dispuestas a modo de orla entorno a la lámina de agua de salinas y saladares. La mayor parte de las especies que las componen se utilizaron, en su día, para obtener, por incineración, una ceniza fuertemente alcalina -Barrilla- con diferentes aplicaciones de carácter artesanal (jabones, etc.), siendo ésta la razón por la cual éstas comunidades son denominadas en la zona Barrillares.
En conjunto, especies y agrupaciones vegetales, le confieren al paisaje una rara calidad estética que contribuye a acentuar sus, ya de por sí, evidentes connotaciones norteafricanas.
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