DELACIONES, PERSECUCIONES Y DETENCIONES
El día 4 de diciembre de 1982, la víspera de la ejecución
del "Blanco", fueron detenidos en Jerez los componentes de una Junta, en cuyos
estatutos se recogía explícitamente que su objetivo era el de realizar venganzas
de los obreros y campesinos contra sus patrones y "señoritos". El número de
arrestados se acercaba a los setenta, si bien un par de semanas más tarde
sobrepasaban el centenar.
El Capitán Oliver, al mando de la Guardia Civil y
el Cte. Jefe de la Guardia Rural, Pérez Monforte, detenían y arrestaban a todo
aquel que cualquier terrateniente, patrón o autoridad señalaba con el dedo como
posible perteneciente a la FRTE, o simplemente como lector de la Revista Social,
el periódico de esta Federación. La buena amistad que surgió entre los dos
jefes, hizo incrementar fuertemente la represión de los afiliados, que había
comenzado incluso antes de la llegada de ambos a Jerez.
Un buen día, Oliver
anuncia a la Autoridad Judicial el hallazgo, entre los escombros de una casa
abandonada, de los Reglamentos y Estatutos de La Mano Negra, lo que sería el
"justificante" necesario para aumentar todavía más la represión mayor de las
sufridas por los obreros en ese siglo.
Así estaban las cosas, cuando, sobre
el veinte de diciembre, la familia del "Blanco" comenzó a alarmarse por la falta
de noticias del mismo, y a hacer indagaciones entre sus amigos de la zona de
Jerez y del Valle.
Alertado por ello, Pedro Corbacho, dispone lo necesario
para que, desde Barcelona, se les comunique que Bartolomé se encontraba en esa
ciudad, trabajando, en la creencia que eso les tranquilizaría y evitaría la
denuncia por desaparición.
No obstante, la Guardia Civil tuvo alguna
confidencia sobre los nombres de los componentes de los asociados de San José
del Valle (a la que no sería ajeno el propio primo del "Blanco", Bartolomé), lo
que le permitió detener a los componentes e interrogarles. Según parece,
Cayetano de la Cruz, que primero tuvo la suerte de poderse sustraer a esa
detención, escondiéndose en una chabola de la sierra del Valle, no pudo resistir
los remordimientos y se entregó a la Guardia Civil.
El Capitán Oliver,
aprovechando el estado anímico de Cayetano, con veladas amenazas y con la
promesa de una sentencia corta, consiguió que confesara el crimen con todos los
detalles, indicando incluso el lugar donde estaba sepultado el cadáver del
"Blanco", si bien no logró que reconociera que a su sección, o ninguna otra, se
le conociera por "La Mano Negra".
Jerez, ya por entonces, era un cuartel. Los
Regimientos de Cazadores de la Reina, Alava y Villarrobledo, se diseminaban por
el extenso municipio, sobre todo por la parte de viñas, siembra y campiña.
Refuerzos de la Guardia Civil procedentes de Valencia, Madrid, Cádiz y otros
lugares de Andalucía se despliegan por el centro urbano y las pedanías.
Se
llegan a contabilizar cerca de seis mil detenidos en toda Andalucía,
relacionados con la FRTE, sobre todo, pertenecientes de la ATC (Asociación de
Trabajadores del Campo). De esos seis millares, dos se encontraban presos en
Jerez.
Aprovechando esta situación, así como que la opinión pública esta muy
sensibilizada desde el descubrimiento de los documentos de La M.N., el dúo
formado por el Capitán Oliver y del Jefe de Rurales, Pérez Monforte, descubre y
detiene, casi a diario, a componentes de algún grupo revolucionario o
anarquista, a los que imputaban hechos y posesión de documentos
prohibidos.¡
Aunque en la mayoría de las ocasiones no se pudiera demostrar
nada de lo atribuido a los mismos, permanecerían presos hasta el juicio, siendo
escasísimo el numero de declarados inocentes por el Tribunal.
La mayoría de
ellos fueron deportados a Filipinas, como condena por pertenecer a asociación
ilegal, y en varios cientos recayeron largas condenas en la cárcel. Los
"desvelos" y "celo profesional" de ambos Jefes, se verían "recompensados" por el
Estado. Oliver fue ascendido a Coronel y nombrado Jefe de Policía de Madrid en
septiembre del año siguiente, y Pérez Monforte consiguió el cargo de Jefe de
Aduanas, también en la capital de España.
En cuanto a la sensibilización de
la población, y para un mejor entendimiento del ambiente de la ciudad, hay que
hacer notar que en el Jerez de esa época, con unos 60.000 habitantes, existían
dos clases de obreros, el del campo (minoritario en núcleo urbano) y el que
prestaba sus servicios en la industria vinícola y sus auxiliares, que no tenía
ni mucho menos la ínfima calidad de vida del primero, ya que fácilmente podía
ganar hasta tres o cuatro veces más salario que él, y por lo tanto, estaba más
alejado sus reivindicaciones, y hasta puede que viera esta situación como un
peligro para su relativamente cómoda forma de vida.
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