LA LEYENDA DE LA MANO NEGRA
Todo debió empezar con la llegada a
España de una facción enviada a España por Bakunin. Arístides Rey y Elie Reclus
llegan a Barcelona desde el país vecino para introducir las ideas de la A.I.T..
En Cataluña, la magnífica acogida que obtuvieron del joven movimiento obrero fue
sorprendente para ellos. Más tarde, se les une el que estaba considerado como
"la mano derecha" de Miguel Bakunin, José Fanelli. Siguiendo con su labor, se
desplazan hasta Valencia, y desde allí hasta Andalucía, si bien Fanelli deja el
grupo y se dirige a Madrid, donde unos meses más tarde, con la ayuda de los
obreros de "Fomento de las Artes "formaría el grupo fundador de la AIT en
España, que más tarde organizaría la propaganda y tras crear un periódico
difundiría por toda España los principios anarquistas y revolucionarios de la
A.I.T., en su versión bakuninista.
Aun cuando en Cataluña la acogida a las
nuevas ideas fue muy buena, debido a su desarrollado obrerismo y su régimen de
explotación en las fábricas textiles, en Andalucía fue como el estallido de una
nueva religión. Las legiones de obreros desheredados de toda tierra, junto al
sufrimiento acumulado generación tras generación, era un terreno perfectamente
abonado para que el grito de "viva la revolución" y la nueva y radical idea de
que la tierra es para quien la trabaja se extendiera por todos los campos
andaluces de Este a Oeste. Prueba de ello es que, de los cerca de 50.000 obreros
que contó en muy corto espacio de tiempo la Federación de Trabajadores de la
Región Española, Andalucía aportaba unos 29.000. Cataluña contaba en ese momento
con unos 13.000 afiliados. Junto con Andalucía formaba la columna principal del
internacionalismo en España. Pero las condiciones del obrero catalán, con ser
malas, distaban mucho de las de los braceros andaluces, lo que motivó que en
esta región se llevaran a la práctica las ideas libertarias en busca de una
revolución social que cambiara su suerte y la de sus hijos.
En 1.878
Andalucía, una tierra que no puede seguir soportando la opulencia de unos y la
miseria de otros, se convierte en una hoguera. Se queman los cortijos, los
olivares, se mata el ganado, se arrancan viñedos, etc. En el mes de Abril, los
motines en Jerez alcanzan cotas alarmantes. Tanto en la ciudad como en la
campiña. Se asaltan comercios, se queman cortijos, se arrasan panaderías, se
invaden las casas de los terratenientes., etc
Estos hechos tuvieron su
continuidad en Arcos, Cádiz y Sevilla, donde la necesidad obligaba a familias
enteras a pasar sin comer en todo un día.
A raíz de estos actos, la FRE
"amonestó" a sus afiliados mediante un comunicado secreto que decía lo
siguiente:
"Hacéis poco. Tenéis el deber de hacer más. Cuanto encierran los
graneros es vuestro. Es el sudor de vuestra frente. Y como es vuestro no debéis
pedirlo, debéis tomarlo. El deber de todo revolucionario no es morir de miseria
y de hambre, sino levantarse en contra de la injusticia y luchar por la
revolución social, individual o colectivamente. Guerra, guerra siempre hasta que
abran los ojos a la luz o hallamos triunfado. ¡El que quiera comer que trabaje!
¡Los que no trabajan y a cualquier precio viven del pueblo, roban a los
trabajadores! ¡Son ellos los ladrones! ¡Mueran los zánganos! ¡Al agricultor la
tierra! ¡Al obrero la fábrica! ¡Al menestral el taller! ¡Viva la Revolución
Social!.
Conocido este comunicado por las autoridades burguesas, llenas de
temor más que de vergüenza, sometieron a una intensiva vigilancia a los
campesinos e internacionalistas conocidos. Al año siguiente se comienza una
campaña contra todo tipo de asociación que ellos consideraran ilícita,
apoderándose de documentaciones, listas de afiliados, estatutos, directrices,
propaganda, etc. etc. Entre estos documentos, lógicamente había algunos
"clandestinos" y revolucionarios. En una de estas requisas de documentación que
se efectuaron en Jerez , se encontró una cantidad de información sobre una
sociedad secreta que se auto denominaba "Sociedad de Pobres contra Ladrones y
Verdugos. Jerez - Europa Siglo XIX" y que sus miembros, para referirse a ella,
la llamaban, "La Mano Negra".
Del reglamento de La Mano Negra:
"Declaramos a los ricos fuera del derecho
de gentes, y declaramos que para combatirlos como se merecen, es necesario y
lícito que aceptemos todos los medios que mejor conduzcan al fin, incluso el
hierro, el fuego y la calumnia".
Durante los cuatro años siguientes continúa
la persecución de los campesinos y federados. La cárcel de Jerez aloja a muchos
campesinos y obreros acusados de iniciar la revuelta social.
Pero la
situación no cambia en cuanto a la miseria; en Trebujena 400 jornaleros piden
pan o trabajo, y asedian al alcalde; la gente subsiste mediante la caza furtiva,
y la recolección de frutos y hierbas silvestres, caracoles, etc.
En el año
1883, esta Andalucía hambrienta se enaltece cuando se conocen en toda España los
hechos protagonizados por La Mano Negra. Las autoridades, contrarrestan las
tendencias de apoyo a esa asociación, atribuyendo a la misma aberrantes
crímenes, incluso los de dar muerte a niños, mujeres y ancianos. Se les acusa de
querer derrocar al gobierno de la nación, destruir al Estado, y querer pasar a
cuchillo a las clases dominantes del país.
Las autoridades y la burguesía
terrateniente se prestaron junto con la Guardia Civil a reprimir de la forma más
brutal todo movimiento o inquietud campesina, toda idea de cambio, y en
consecuencia, en pocas fechas, las cárceles de Jerez y Cádiz, se abarrotaron de
braceros y obreros. En esta situación, se produce el asesinato del "Blanco" de
Benaocaz, que fue el que desencadenaría el proceso a la Mano Negra...., pero eso
ya, la siguiente "entrega".