PERFILES FLAMENCOS
Carmen Pacheco RodríguezCarmen Linares, cuyos primeros pasos en Madrid fueron los de
una componente más de los cuadros flamencos que actuaban en los tablaos de la
capital de España, reconoce que aquella fue una experiencia magnífica que le
sirvió, y mucho, para formarse en la difícil profesión que había escogido;
experiencia dura y sacrificada, pero que le enseñó desde abajo el complejo
entramado de este arte, y asentó las bases de su posterior dedicación al cante
flamenco.
No tiene Carmen ningún antecedente en lo que a artistas se
refiere. Solamente su padre, excelente aficionado que tocaba con bastante
soltura la guitarra, y en cuya casa se oía flamenco a todas horas, la inició en
un ambiente que la despertó al flamenco y propició sus comienzos siendo
casi una niña. A partir de ahí, y pasando por un camino largo y a veces difícil,
ha llegado al merecidísimo lugar que ocupa en la escala de cantaores y cantaoras
actuales que la señala como una de las mejores voces femeninas del cante.
Carmen Linares es una cantaora que no solamente conoce sino
que interpreta todos los estilos con un gusto y una dignidad que no dudan en
reconocer y aplaudir los mejores y mas entendidos aficionados. Pero además,
Carmen ha participado en proyectos novedosos y de la responsabilidad creadora.
Sus intervenciones en “La historia de los Tarantos”, de Alfredo Mañas, o “Las
arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca”, de Martín Recuerda, son obras
en la que hemos descubierto a una Carmen Linares capaz de enfrentarse a
cualquier reto y salir airosamente de él.
Hoy. Carmen,
asentada en una hermosa madurez artística, domina el cante con la autoridad que
le confiere la experiencia de su ya larga carrera como cantaora que ha
compartido cartel con las más grandes y relevantes figuras del cante flamenco.
Su discografía, amplia y completa, va desde las
soleares
PACO ACOSTA
La voz de la tierra
Voz que anuncia el trabajo de la trilla;
voz que tiende la miés
o la levanta;
voz hecha sementera en la garganta,
o que
esparce en el surco la semilla.
Voz de olivo, con gusto a manzanilla;
voz que varea el aire
cuando canta;
voz que siembra la pena por taranta,
o cosecha
el dolor por seguiriya.
Voz profunda, caudal de fuente pura;
inagotable voz de
flamencura
que es del cante la base y los pilares.
Voz de compás tan serio y tan profundo,
que va abriendo caminos
por el mundo
para gloria del pueblo de Linares.
PACO ACOSTA