PERFILES FLAMENCOS
Isabel Pantoja
. CantaoraEn los años 50-60 un conjunto flamenco llamado Los
Gaditanos recorría los escenarios españoles cosechando numerosos éxitos. Este
conjunto, primero en su género, formado por Flores el Gaditano, Chiquetete y el
guitarrista Manuel nadie podía imaginar que la hija de uno de los componentes
del famoso trío, de nombre Juan Pantoja Cortés, más conocido por Chiquetete y
miembro de una familia cuyos orígenes artísticos se remontan al siglo XIX, sería
una de las más afamadas intérpretes de la canción española.
Que Isabel tenía que ser artista era lo más lógico y natural dado los
orígenes de su familia. Si de su padre, gitano y cantaor de Algeciras ya hemos
hablado, de su madre, Ana Martín, no podía venirle menos vocación pues, aunque
paya, era una conocida bailaora que trabajó, y mucho, en compañías como las de
Pepe Pinto o Juanita Reina, entre otras. Isabel Pantoja irrumpió en la escena
con su primer espectáculo “Ahora me ha tocao a mi” (1977), cuando la copla
pasaba por un mal momento y ella le insufló un aire fresco y juvenil que la hizo
remontar en un panorama musical más que saturado por otros estilos diferentes.
La ya larga carrera de Isabel en los tablaos empezó cuando solamente contaba
siete años de edad, en el Teatro San Fernando, de Sevilla, en un homenaje a
Juanito Valderrama y Dolores Abril. Allí, y pese a su corta edad, quedó patente
lo que aquella niña sería en un futuro no muy lejano. A los trece años, vencida
la primera oposición de su padre a que fuera artista, Isabel trabaja en el
cuadro flamenco que su primo Chiquetete representaba en El Rombo, tablao
flamenco de
Herencia flamenca
Ya en su niñez quemábale en el pecho
como un carbón, la
paternal herencia
que la ligaba, igual que una sentencia
a un
Arte que era suyo por derecho.
Y Sevilla llamó, puso al acecho,
-segura de contar con su
experiencia-
al Duende de la Copla, en la creencia
que oyéndola,
quedaba satisfecho.
El Duende la escuchó, quedó admirado
y le dijo: Isabel has
heredado
el Arte de tu padre. Se me antoja
que oyéndote
cantar, te está aplaudiendo.
Y, aplaudiendo con él, Dios,
sonriendo,
al ver llorar de gozo a Juan Pantoja.
PACO ACOSTA