PERFILES FLAMENCOS
Niña de los Peines.
Cantaora
Pastora María Pavón Cruz
Sevilla,
1890-1969
Mucho se ha hablado, con razón y justicia, de aquellas cantaoras que, por una razón u otra, han aportado al flamenco sustancias por las que han merecido ocupar un lugar destacado en la historia del mismo. Unas han sido por la jondura y rajo de su voz, otras, por la fuerza arrolladora de su temperamento o su personalidad artística. Otras veces ha sido la forma de decir o recrear un determinado palo o estilo del flamenco lo que les ha ganado el favor y reconocimiento de un público entendido y de una crítica imparcial y exigente. Las páginas del libro del flamenco están repletas de nombres de mujeres que han contribuido a engrandecer este arte nuestro viejo ya de siglos.
Sin embargo, hay una que está considerada la mujer más importante, por lo completa en su oficio, de esas páginas gloriosas en las que tantas artistas se han inscrito: la Niña de los Peines. Hermana de Arturo y Tomás Pavón, desde muy niña, con solo ocho o nueve años, ya cantaba en público demostrando unas cualidades que, a juicio de las que la escucharon a esa edad, adelantaba lo que más tarde sería en el flamenco. En efecto, poco años después había alcanzado un merecido primer puesto en el entonces nutrido palmarés y que no abandonaría mientras estuvo en activo en los escenarios del cante. De ella dijo Aurelio Sellés que tan bien la conoció: "pronto hizo desaparecer a los cantaores de su época y quedó sola, repartiéndose los triunfos nada más, ni nada menos, que con Chacón y con Torre. Caso igual de mujer no se ha conocido".
Cantaora completa, la Niña de los Peines cantó todos los estilos y destacó en casi todos ellos: la siguiriya, por la que era tan admirada; en los tangos, a los que imprimía toda la jondura de su sangre gitana y en los que fue insuperable, la soleá de la Serneta, bulerías, saetas y tantos estilos a los que hacía aún más grandes por su forma de interpretarlos. De la petenera hizo una obra magna y personalísima que ningún cantaor ha podido superar. Fue ella quien, tomando como base unas coplas del folklore andaluz que nada tenían de flamencas, la que, con su extraordinaria genialidad, las aflamencó creando así la bambera. cante que tuvo y tiene bastante eco entre los cantaores.
Casada en 1931 con Pepe Pinto, formaron una pareja muy bien avenida dentro y fuera de los escenarios siendo innumerables los espectáculos en los que trabajaron juntos. Retirada de los avatares del cante durante varias temporadas, en 1949 reapareció junto a su esposo Pepe Pinto con la obra titulada "España y su cantaora" que fue su despedida oficial de un público entregado a ella por entero. A partir de ese momento, las pocas actuaciones que se permitió fueron para un público compuesto esencialmente de familiares y amigos íntimos.
El 26 de Noviembre de 1969, tan solo
cincuenta y dos días después del fallecimiento de su esposo, nos dejaba Pastora
Pavón, la Niña de los Peines, cantaora genial de la que Manolo Caracol dijo que
era "voz y alma de Andalucía".
Pilar
del Cante
Fue llama de un candil de luz arcana
y de todos los duende
heredera;
el cante la eligió su pregonera
nombrándola su musa más
gitana.
Hembra cabal, ninguna filigrana
adulteró su cante de
solera
brotado de una vasta sementera
con estirpe flamenca y sevillana.
Nadie cantó jamás con más pureza.
Su estilo obtuvo cartas de nobleza
que ella llevó consigo hasta la gloria.
Y Dios le dijo
así: "para que reines,
el nombre de la Niña de los Peines
será el pilar
del cante y de su historia.
PACO ACOSTA