EL PINSAPO
Una reliquia
natural
Su nombre científico es "Abies Pinsapo Bois", fue calificado como especie y dado a conocer al mundo por el botánico siuzo Edmundo Boissier en el año 1837, pero ya entonces era estudiado por el boticario de Carratraca D. Félix Haenseler.
La importacia del pinsapo radica en su condición de especie milenaria superviviente de la época de los glaciares. Su localización es muy restringida encontrándose en la Sierra de las Nieves, Grazalema, Sierra Bermeje (Estepona) y el Atlas marroquí.
En el Término municipal de Yunquera existen aproximadamente unas 600 Has. las cuales se distribuyen por cañadas, laderas sombrías y sobre grietas de tajos calizos, formando un bello e inigualable paisaje con su color verde oscuro, haciendo contraste con algunos ejemplares de tonos azulados.

CARACTERÍSTICAS:
Su porte es cónico,
abierto, más en los jóvenes, estando vestidos de ramas hasta la base de los
troncos. Pueden alcanzar una altura de 25 a 30 metros. Sus raíces son largas
y gruesas. El troco recto con ritodoma delgado, pardo-grisáceo o gris
blanquecino, liso en su juventud y agrieteado en los pies añosos, cubriéndose de
musgo por la humedad y sombría que suelen rodearles. Es un árbol hermafrodita;
las flores femeninas las tiene en la parte más alta del árbol. El fruto son
piñas cilíndricas de unos 15 cm. los piñones están sujetos a unas escamitas
lamadas alas, las cuales le permiten por octubre o noviembre, llegada la
maduración, desprenderse de la piña y volar un buen espacio llavados por el
viento. El nombre popular es "pichas de fraile".
Las flores masculinas se encuentran en la parte mediana o baja del árbol, como brotes en las puntas de las ramas, verde al desarrollarse y pardas después en la polinización que es cruzada, es decir, de uno a otro pinsapo. Florece de abril a mayo y los piñones maduran en septiembre u octubre.
Las hojas son aciculares (forma de aguja), rígidas, rollizas. Están insertas helicoidalmente, quedando en disposición radiada.
El pinsapo es muy resistente a los vientos, al periodo estival y en invierno quiere humedad y pluviosidad. Es atacado en sus raíces por el hongo (Heterobasidium annosum) y por el insecto (Dyoritria medicella) que ataca a las llemas e impide el crecimiento, sin dejar de olvidar la mano del hombre( incendios intencionados, abusivas talas y cortas...)
Tiene un gran valor ecológico y estético, siendo su crecimiento muy lento y si sobrevive, puede alcanzar una edad arpoximada de unos 200 años. Es una verdadera reliquia natural que entre todos debemos cuidar para el disfrute y la contemplación.
Miguel Merchán Toledo,